🍕 Cómo preparar una auténtica pizza italiana desde tu propia cocina 🍕

La comida italiana es muy diversa y rica en sabores, se le considera dentro del grupo de comidas de tipo mediterránea y es preparada prácticamente en todo el mundo. Es típico asociar su gastronomía con algunos de los platos más famosos como la pizza, la pasta o el risotto; pero no solo se limita a estos platos, ya que la mayoría de las comidas tienen mucha influencia de los alimentos del mar mediterráneo en cuanto a sus sabores y aromas.

Otros platos propios de la cultura italiana que de igual forma son muy demandados en la mayoría de los restaurantes en todo el mundo son: los antipastos, sopas, arroces, carnes, salsas, postres y dulces.

Platos típicos de Italia

Las recetas italianas resumen la amplia variedad de ingredientes que se pueden utilizar en cada una de las comidas y son una muestra de la influencia de todas las regiones del país, incluyendo además otros países del continente europeo. Entre los platos más conocidos y que son preparados en todo el planeta se pueden mencionar:

  • Antipastos: Panzerotti, ensalada caprese, carpaccio, arancini, vitello tonnato, bresaola, prosciutto, salami, bruschetta, berenjenas a la parmesana y queso burrata.
  • Pastas: Lasaña, canelones, ravioli, tagliatelle, spaghetti y macarrones.
  • Arroces: Risotto alla milanese, risotto al radicchio, risotto ai funghi, risotto alla zucca, risotto alle zucchine, risotto alla salsiccia, risotto agli spinaci, risotto ai frutti di mare y risotto alla asparagi.
  • Sopas: Minestra maritata, minestrone y pasta fagioli.
  • Pizzas: Focaccia, calzone y panini.
  • Carne típica italiana: Ossobuco, bistecca alla fiorentina, bollito misto alla piemontese y piccata.
  • Salsas: Salsa pomodoro, salsa pesto, salsa carbonara, salsa boloñesa y salsa puttanesca.
  • Postres y dulces: Amaretti, babà, canestrelli, cannoli, cantuccini, cartellate, cassata, castagnaccio, colomba pasquale, crostata, frutta martorana, gelato italiano, meringa, panforte, panna cotta, sfogliatelle, tiramisú y zuppa inglese.

El origen de la pizza

Como bien sabemos, uno de los platos más solicitados por personas de todas las edades es la pizza. Se sabe que su origen radica en la ciudad de Nápoles (Italia), aunque realmente sus inicios datan de la época de los etruscos (civilización del siglo VIII a.C.), población que se asentó en el centro del país.

La pizza era considerada como un plato sencillo y muy característico de la gente pobre o de escasos recursos, empleado en primer lugar como acompañante en las comidas. Su elaboración incluía ingredientes no tan costosos y era solamente constituido por el pan, luego años más adelante con la incorporación del tomate (originario de América), se fue diversificando la preparación, pasando a ser un plato principal dentro del menú de la población.

Años más tarde, aproximadamente en los años de 1889 en la misma ciudad de Nápoles, se comenzó a explorar con otros ingredientes que le darían un sabor muy particular a la pizza y que se convertiría más adelante en uno de los elementos principales del plato, el queso mozzarella. Una historia incierta sobre esto -pero que provoca cierta curiosidad- es que el rey Fernando I le gustaba mucho degustar las pizzas, y salía de vez en cuando del palacio encubierto para poder ir a las zonas pobres de la ciudad para probarlas, haciendo que tuviera mayor reconocimiento y aceptación en toda Italia.

Cómo preparar la masa de pizza

Existen infinidades de combinaciones de ingredientes que pueden adicionarse a la preparación, tales como como frutas, verduras, carne, pescado, marisco y embutidos; haciendo una mezcla de sabores, texturas y aromas que abruman a los comensales. Pero para que verdaderamente sea un plato exquisito, debe existir una fusión casi perfecta entre el relleno de la pizza con la contextura y suavidad de la masa que forma el pan.

Hacer una correcta masa de pizza es un procedimiento bastante sencillo, pero que requiere de especial atención a cada uno de los detalles para que esta quede como una auténtica masa de pizza italiana. Para ello vamos a necesitar en primer lugar una serie de ingredientes que se describen a continuación:

  • Un kilogramo de harina de trigo de fuerza (harina que tiene más gluten que la harina normal).
  • 560 mililitros de agua fría.
  • 25 gramos de sal.
  • 25 mililitros de aceite de oliva virgen extra.
  • 14 gramos de levadura fresca de panadero o bien levadura en grano liofilizada de panadería (4-5 g).

Para la preparación en primer lugar, vertemos parte de la harina de trigo en un recipiente, dejando aparte aproximadamente 4 cucharadas para ir engordando la masa. Hacemos un hueco a la harina en el centro del recipiente para luego añadir allí la levadura disuelta en agua.

Posteriormente revolvemos la mezcla desde el centro hacia afuera y poco a poco se va mezclando con la harina del alrededor. Luego agregamos el aceite de oliva y la sal al gusto. Como nota importante a considerar, es que la sal y la levadura no deben entrar en contacto directo al momento de verter en el recipiente, ya que esto trae problemas con el correcto proceso de fermentación.

Se sigue revolviendo la mezcla hasta volverse algo pegajosa pero firme; luego la colocamos sobre la superficie que servirá para continuar amasándola y preparándola para añadir los ingredientes.

Preparamos la superficie de amasado agregándole un poco de harina, luego colocamos la masa y se empieza a trabajar con las manos, hasta que la contextura sea más elástica y su volumen crezca. Para amasarla correctamente debemos estirar la masa como un churro y entrelazarla, luego compactar y volver a realizar el procedimiento varias veces durante aproximadamente 10 minutos, transcurrido este tiempo la masa se volverá cada vez más elástica y homogénea.

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El tiempo preciso para el amasado es hasta que la masa no se pegue en las manos, este tiempo varía de acuerdo al tipo de harina que se utilice ya que no todas tienen la misma cantidad y tipo de trigo y de otros componentes. Ya teniendo la contextura ideal, esta se coloca en un recipiente enharinado y se coloca la masa en forma de bola dentro, se cubre con un trapo durante unos 45 minutos o una hora aproximadamente.

Finalmente, para conocer si ya la masa está lista, debemos presionar con el dedo y si esta vuelve a su estado original, entonces ya podremos empezar a preparar la pizza con los ingredientes que más nos gusten.

Algunos consejos para la preparación de la pizza

Siempre es bueno seguir las recomendaciones de los chefs expertos en cuanto a cuáles son esos tips ideales que nos van a ayudar a elaborar una verdadera pizza italiana. Entre estos podemos mencionar algunos:

  • Al momento de hornear la pizza se debe colocar sobre la parte del horno más caliente. Antes de esto, el horno debe estar precalentado al menos por 10 minutos con una temperatura entre 250 a 300 °C.
  • Se puede dejar la masa en reposo levando en la nevera de un día para otro, así la masa queda mejor ya que la levadura crece despacio y con menos burbujas.
  • Si se opta por esta opción, el amasado es mucho más fácil de trabajar, aunque si por alguna razón se dificulta un poco, se puede emplear un poco de aceite de oliva en vez de harina para el amasado.
  • Si queda algo de masa, esta se puede congelar en la nevera cubriéndola con un plástico o colocándola dentro de algún recipiente hermético que conserve su interior.
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